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Consejos para superar el examen práctico de conducir (I)

Obtener el carné de conducir es uno de los objetivos principales una vez se alcanza la edad para sacárselo, ya sea por motivos de trabajo como para uso personal.

Sin embargo, entre la prueba teórica y la prueba práctica hay mucho “camino por recorrer”, de manera que no son pocas las personas que acusan nervios o ansiedad, dificultando así la superación del examen de conducción.

Aunque no existan recetas infalibles para superar dicha prueba, no está de más decir que algunos consejos aplican bien en todas las pruebas, sin distinción de ningún tipo. Conocer y aplicar estos consejos te acercará a ese objetivo tan importante: Tener el carné.

Conducir es un acto de seguridad y confianza

Serás evaluado por alguien. Por una persona que, aunque no lo creas, sabe exactamente las sensaciones que vas a vivir, desde los nervios hasta las pequeñas inseguridades.

Por eso, el consejo inicial (aplica para todos los objetivos que vayas a lograr, incluso) es transmitir seguridad y confianza.

Que el evaluador sepa que dominas el terreno. Incluso si ni siquiera el coche ha empezado a andar.

Demostrar confianza y seguridad es sinónimo de tener media prueba en el bolsillo.

¿Cómo hacerlo? Hay trucos.

  • Antes de poner el coche en marcha, acondiciona el espacio para tu comodidad: retrovisores, la distancia del asiento al volante; así como familiarizarte con los elementos de la centralita o panel, los pedales y la palanca de cambios.
  • Domina los aspectos imprescindibles de la conducción. Los semáforos, los stops, los “ceda el paso” y el acto de aparcar o estacionarse. Si tienes dominio de estos elementos “imprescindibles”, estarás más cerca.

Conducir es, también, un acto de comunicación

Salir a la calle en coche significa estar en contacto (en distintas maneras) con el resto de los conductores, con los ciclistas que van pedaleando y con los peatones.

Todo se hace un método de interacción.

En la prueba práctica de conducir, además, irás acompañado por el evaluador.

La tranquilidad (blindada por el conocimiento) será la clave para utilizar la interacción como ventaja.

  • El evaluador te indicará qué hacer, te dará consejos y tomará apuntes mientras conduces. Es tu deber escucharlo, así como hacer lo que te pida. Sin embargo, si no escuchas o no entiendes algo, siempre puedes preguntar.

Aunque no lo creas, será bien visto, porque demuestra que estás más concentrado en la conducción que en prestar atención a cualquier cosa que te distraiga del camino.

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