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¿Qué es la multa por abandono del coche y cómo evitarla?

Los artículos 84, 85 y 86 de la Ley de Seguridad Vial, además de ordenanzas municipales en cada Comunidad Autónoma, regulan el tratamiento de los coches abandonados.

El tratamiento legal de los mismos es el de residuos sólidos urbanos, y no sólo se enfrentan a la multa por abandono (que puede ir hasta los 1.500 euros en ciudades como Barcelona o Madrid), sino que también deben sumar las posibles faltas al medioambiente.

Aunque se han reducido en gran proporción la cantidad de coches abandonados en la vía pública (a nivel general y según datos de Tráfico), no son pocas las personas que por desconocimiento u omisión voluntaria de la reglamentación incurren en esta falta.

¿Cuánto debes pagar si abandonas un coche “a su suerte”?

La multa por abandono de coche en la vía pública va desde los 500 euros hasta los 1.500 euros.

Esto sin contar las ordenanzas municipales que pueden, todavía, encarecer el coste a asumir.

Sin embargo, la multa más gorda viene de parte de la Consejería de Medio Ambiente, que establece criterios para determinar si el coche ha causado daños medioambientales.

En ese caso, la multa puede ascender desde los 3.000 euros hasta los 600.000 euros (en los casos más extremos).

¿Cómo evitar la multa por abandono?

En la mayoría de los casos el coche no está abandonado, sino que el propietario no puede asumir gastos de reparación, o no dispone de un lugar para guardarlo.

También puede deberse al desconocimiento acerca de los desguaces (la gran mayoria de centros de reciclaje recogen el vehiculo y realizan la baja definitiva).

En cualquier caso, la solución está en la figura de la baja. Sea baja temporal o definitiva.

Al dar un coche de baja, además de no tener la necesidad de asumir los gastos periódicos de seguro, circulación e impuestos, también podrás notificar a Tráfico que el coche no se encuentra activo.

Un coche de baja no puede “dar positivo” por abandono, a no ser que su presencia represente un riesgo medioambiental o entorpezca la vía pública. La DGT obliga a que sean almacenados en lugares de uso privado del propietario.

En caso de que no se piense volver a usar el coche, por falta de recursos o por no tener dónde guardarlo, el recurso ideal es la baja definitiva.

Esta baja se tramita a través de desguaces (autorizados por las Jefaturas Provinciales de Tráfico). El traslado es gratuito en la mayoría de los casos, y el propietario suele recibir un pago por el coche en cuestión.

Soluciones (ambas) mejores que pagar una multa por abandono.

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